En los últimos días, Pepsi mostró un gran interés por hacer que las personas “cambien de rutina”, creando un paralelismo entre hacer cosas distintas a las de siempre (como usar otra ropa) y cambiarse de Coca Cola a Pepsi, como muestra este video:

Es interesante el enfoque que propone Pepsi, la mayoría de los consumidores elige Coca Cola sin siquiera pensarlo, y al ver una publicidad como ésta, quizá uno considere hacer algo distinto y comprar Pepsi, o al menos darle una oportunidad.

Éste es un punto crucial del marketing: la rutina. Cuando los consumidores compran un producto de determinada marca sin siquiera pensarlo, es un indicador de que las cosas van bien. Al igual que cuando las personas al ir de compras agarran el producto con sus propias manos sin darse cuenta. Cuanto más tiempo transcurra el producto en sus manos, mayor es la probabilidad de que lo compren.

Como dice Philip Graves, así como la rutina es uno de los mejores aliados de una marca, puede ser el peor enemigo de otra. Cambiar la rutina de los consumidores e inducirlos a pensar lo que están haciendo no es nada fácil (pensemos en decirle a un aficionado de Apple que se cambie a Android o al revés).

Lograr que las personas cuestionen lo que habitualmente hacen en piloto automático (o inconscientemente) es algo de extrema dificultad, y es por eso que el desesperado esfuerzo de Pepsi por cambiar la rutina merece ser destacado.